
Como a nadie le amarga un dulce y las cosas no cambian, el verano llega y con el llega la euforia, quien dijo crisis!! Donde?? Todos (bueno casi todos y todas) nos disponemos a hacer planes, playa? montaña? Donde ir y que hacer, si bien algunos entre los pudientes tienen ya su rutina del apartamento y se permiten además alternarlo con viajes de vez en cuando, otros cuentan el € como si de ese tesoro guardado durante el año fuera su única válvula de escape para disfrutar de esos días tan merecidos (por algunos claro), es entonces cuando y como de un frenesí se tratara arrancan ánimos de donde pueden para preparar cosas y cosas, algunos para largos trayectos otros para ir no tan lejos, en definitiva es escapar de la rutina (o es mas escapar de las comodidades?), porque cuando estas fuera pasados pocos días empiezas a notar en falta esa comodidad de la casa, donde cada cosa esta en su sitio y nada esta tan ordenado como allí.
Sin embargo y mirando años pasados te das cuenta de que soñar es bonito e ilusionarse para dejar volar la imaginación es acertado, es entonces cuando intentas retener como en una cajita todo aquello que ves y que te parece fantástico, todo tiene otro olor otro sabor, incluido los amaneceres y atardeceres te llevan a soñar que tu vida a partir de ahora será esa, esto es bueno debe ser aquello de (voy a cargar las pilas), entre el bullicio de la gente y los platos de los restaurantes que van y vienen, entre el aglomerado milímetro de la arena para coger sitio en la playa, las cosas programadas, las fotos que intentamos hacer y que a veces no hacemos, entre todo ello hay una cierta fantasía que dura poquito pero suficiente para pensar que solo por unos días estuvimos en otra galaxia y libres de cualquier obligación (que le pregunten a las madres que acarrean con los hijos y la compra de súper, la cocina etc etc) pero bueno algo de ello se llevan también.
Cuando se vuelve a casa y se mira la cuenta del banco, la visa fraccionada y tantas cosas que vienen, libros del curso y el volver a empezar, es entonces cuando a mi modesta opinión esas pilas se descargan de golpe, es como si fuera una resaca de una noche de fiesta que al día siguiente hay que afrontar la realidad que nos aguarda, por tanto este año he probado una cosa que hace tiempo no hacía, quedarme en casa y salir en días alternos para ver alguna cosa cerca y regresar, tomarme mi cerveza en la terraza y cenar bajo la luna sin prisas y pudiendo hacer una sobremesa hasta la hora que a uno le apetece, hacer la siesta en el sofá o la cama de uno sin extrañar nada del entorno, escoger ese momento del día para relajarse y porque no en los tiempos que estamos empezar a parir ideas para que el septiembre no sea tan duro, pero dejarlo cuando te de la real gana para tumbarte en el jardín sin más y contemplar el cielo.
Quizás esta receta no sea apta o buena para todos, pero para mí es una buena opción a la hora de milimetrar los gastos y poder buscar esa tranquilidad que recoges cuando tienes que volver a empezar de nuevo.
Este año de bien seguro que para muchos las vacaciones, serán algo que es como quemar el último cartucho y a la vuelta que salga el sol por Antequera!!! Esta situación es la que deberíamos evitar para luego no ser presa de unos agobios que hemos creado nosotros mismos.
En lo que concluyo que esa frase de VIVAMOS EL DIA!!! Se le tendría que añadir PERO VIVAMOS EL SIGUIENTE TAMBIEN!!